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Lo que más me dolió de la noche de los libros

Lo que más me dolió de la noche de los libros

La cola era de cuarenta y cinco minutos, nada más y nada menos. Giraba haciendo requiebros alrededor de pequeñas estanterías repletas de libros de los autores más demandados de las últimas décadas, algunos clásicos y casi nada para niños. Un público curioso el de la fila, pensé; disciplinado, cuchicheando en voz baja sobre las obras…

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