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El observador

El Observador

Me había acostumbrado a su letra imperfecta, con las íes inclinadas hacia el este, las oes sin cerrar del todo y las jotas y las pes truncadas por abajo que nunca terminaba, como si no tuviera tiempo de hacerlas descender. Sus palabras, con morfemas increíbles, devastan los lexemas que me retan continuamente en cada oración, y yo las…

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